Cuento

Cuenta la historia que hace muchos años en un lugar del sur de Chile, en una pequeña isla vivía un anciano que en sus años de juventud vivía de la pesca. Con el pasar de los años su cuerpo fue envejeciendo, el frío de las heladas mañanas y la humedad del viento fueron gastando el cuerpo del viejo.

El viejo pescador tuvo que lidiar con grandes tormentas, maremotos y helados inviernos. Un día el viejo pescador sintió que su cuerpo no le permitían levantarse, sentía que sus piernas no le respondían para caminar, sus manos estaban rígidas, sus ojos tristes porque no podía moverse.

Esa noche solo en su cuarto sintió que alguien llegaba y el viejo sin poder moverse desde su lecho con voz muy suave pregunto quien me busca, que quieren, estoy enfermo, no me puedo levantar, una voz desde fuera respondió soy yo tu hermano Juan. El anciano sorprendido ya que habían pasado muchos años sin verlo. Juan se había ido hace 20 años a trabajar al norte de Chile y durante estos 20 años nunca habían sabido nada de él. El anciano se puso de pie de tanta alegría este hermano que nunca había olvidado había regresado. Abrió la puerta y fue tal grande su alegría que lo abrazo con mucha fuerza, el anciano supo en ese momento que sus días de soledad habían terminado.

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